La utilización del paradigma sociocultural para la enseñanza implica reconocer que el aprendizaje es un proceso donde los alumnos se apropian de su cultura a partir de determinadas prácticas guiadas en una comunidad. También es necesario tener claro que la apropiación y dominio de las herramientas culturales supone una valoración de los miembros de la comunidad que determinan como relevantes dichos aprendizajes. Las actividades pedagógicas diseñadas desde el paradigma sociocultural deben estar centradas en el estudiante.Dichas actividades deben basarse en elementos cotidianos que tengan sentido y significados para el que aprende y que posibiliten la interacción social. El conocimiento que se debe fomentar en la escuela no debe ser individual, en la medida que el conocimiento debe ser construido por estudiantes y docentes de manera colaborativa y a partir de la negociación de significados.
Para Wenger (2001), el aprendizaje es producto de las construcciones sociales en la medida que el ser humano aprende de manera individual y colectiva a partir de la negociación de significados. De tal manera que el individuo necesita una comunidad de práctica, que tenga unos mismos intereses, compromiso mutuo, y pertenencia e identidad con la comunidad para aprender a partir de la participación activa. El reto que tiene la escuela es comprometerse con una formación social e integral de sus estudiantes, en la medida que sea capaz de desarrollar procesos de aprendizaje que motiven a los estudiantes a aprender. También se requiere incentivar la participación de los integrantes de la comunidad de práctica, para que cada uno de los miembros se apropie de las metas establecidas y asuma liderazgo dentro de la comunidad que se transforma en la medida que aprende y comparte significados.

Para que la escuela desarrolle actividades pedagógicas mediadas por la tecnología digital, primero requiere establecer un modelo educativo. Heredia y Romero (2007), plantean un modelo educativo centrado en el alumno, según el cual existen elementos muy importantes que tienen diferentes niveles de influencia. Al observar dicho modelo que representa la interacción de los niveles desde el centro hacia afuera, se puede observar en el primer círculo al estudiante como el centro de proceso, posteriormente se encuentran el docente, los instrumentos, las estrategias y la evaluación, seguido de la política institucional, el medio social y el marco legal. Lo anterior permite establecer que la tecnología digital es un recurso que al ser facilitado por el docente posibilita al estudiante el desarrollo de actividades constructivistas de aprendizaje, respondiendo a unos contextos culturales condicionantes.
Es necesario tener presente que el aprendizaje es situado o involuntario producto de la participación en comunidades de práctica (Daniels, 2003). El aprendizaje se presentan por medio de actividades autenticas, donde el estudiante aprende a través del desarrollo de acciones y la utilización de herramientas mediadoras. Dicha actividad implica la construcción social de conocimiento en la medida que el individuo se compromete con tareas colectivas que permiten la interacción y colaboración entre los miembros del grupo.El paradigma sociocultural viabiliza nuevas reflexiones en relación con las políticas institucionales que se deben seguir, ya que los educadores no debemos desconocer conceptos como Zona de Desarrollo Próximo, Aprendizaje Situado y Cognitivo, y Andamiaje, en la medida que posibilitan mirar los procesos de enseñanza aprendizaje como la interacción de diferentes factores relacionadas con estrategias, herramientas, roles y esfuerzos comunes en la realización de actividades concebidas desde el contexto del que aprende.

El diseño de actividades pedagógicas que incorporen la tecnología digital debe responder a unos propósitos establecidos por una comunidad y respondan a elementos concebidos desde el contexto. La educación debe ser situada y por lo tanto los individuos deben aprender para la vida, desde las elaboraciones desarrolladas por la cultura. Si los estudiantes aprende con otros, las herramientas deben facilitar esa actividad constructiva y la interacción de los mismos. De tal manera que utilizar determinados dispositivos móviles en la enseñanza no pueden responder a intereses aislados de una persona o del docente, debe hacer parte de una políticas claras que tienen la comunidad educativa para responder a unos objetivos nacionales o a unos niveles de competencias que deben tener los individuos en esta era.
El hecho de que la escuela desconozca los problemas de su entorno, y trabaje de manera individual con los estudiantes en actividades abstractas, no genera cambios, por el contrario, se continuará enseñando mediante prácticas artificiales y poco significativas para los estudiantes.
La tecnología digital ofrece a las escuelas la oportunidad de pensar, estructurar, diseñar y evaluar actividades autenticas donde los estudiantes de manera colaborativa pueden atreverse a realizar actividades que tengan significados sociales y que puedan ser mejoradas ante la participación activa de los que aprenden.
Es indudable que la actividad humana está ligada a la tradición y a la cultura. Según Lacasa (2002), el individuo se transforma a sí mismo en la medida que participa en las actividades de su comunidad o interactúa con los demás. El paradigma sociocultural debe llevar a las instituciones educativas a flexibilizar el currículo y a proponer en sus diseños curriculares el trabajo colaborativo. Es necesario entender que el trabajo colaborativo requiere compromiso de los integrantes de un equipo en la realización de una tarea, pero que estas no se logran solamente con el aporte individual de cada uno de los integrantes. Se debe tener en cuenta que el grupo debe interactuar a través de diferentes medios para lograr una construcción compartida, aprender del otro y negociar esos significados.

En conclusión, el paradigma sociocultural aporta nuevas discusiones en torno a la educación dando un valor significativo a la actividad social de los procesos de aprendizaje. De tal manera que el aprendizaje escolar consiste en un proceso de aculturación que requiere que la escuela redefina los conceptos de enseñanza, aprendizaje, estudiante, docente, herramienta, contexto, y desarrolle unas políticas educativas que orienten las acciones hacia potenciar en los individuos todas esas capacidades innatas. La invitación es a construir una escuela que oriente una formación coherente y precisa entendiendo que está sumergida en unas sociedades con dinámicas cambiantes y que no puede estar enseñando para el siglo pasado.
Referencias
Daniels, H. (2003). Vygotsky y la Pedagogía. Barcelona: Paidós.
Lacasa, P. (2002). Cultura y Desarrollo. En P. Herranz Ibarra, & P. Sierra García, Cultura y Desarrollo (págs. 17-50). Madrid: UNED.
Heredia E.& Romero M. (2007). Un nuevo modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades. En A. Lozano Rodríguez, & J. V. Burgos Aguilar, Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la Persona (págs. 53-75). México: Limusa.
Wenger, E. (2001). Comunidades de Práctica: Aprendizaje, Significado e Identidad. Barcelona: Paidós.